la c.s.a en la historia
 
  LA SOCIEDAD ANÓNIMA EN EL MUNDO ACTUAL

El gran desarrollo de las sociedades anónimas en Europa y Estados Unidos se inició en la segunda mitad del siglo XIX, es decir, en una época de liberalismo económico, caracterizada además por la estabilidad de la moneda, basada en el patrón oro, y asimismo por la ausencia total o casi total de legislaciones previsionales.

En estas condiciones, era lógico que la estructura jurídica de la sociedad anónima fuera de inspiración democrática y que, como consecuencia de la estabilidad monetaria, por una parte, y de la ausencia de organizaciones estatales de previsión social, por la otra, dicha sociedad apareciera como receptáculo natural y seguro del ahorro público, en beneficio del desarrollo industrial y comercial.

En estas condiciones, las sociedades anónimas tuvieron un éxito tal, que se ha podido decir que la creación de la sociedad anónima ha sido para el desarrollo económico de occidente tan importante como la invención del motor a vapor.

Hoy en día, después de dos guerras mundiales, su importancia no sólo no la ha disminuido, sino que prácticamente todas las grandes empresas industriales y comerciales del mundo libre se hayan organizadas bajo la forma jurídica de sociedades anónimas.

Sin embargo, cambios gigantescos se han producido en el mundo. Ha desaparecido el patrón otro, y todas las monedas –en grados distintos, pero sin excepción- se han ido desvalorizando. En todas partes surgieron legislaciones de previsión social. Además, en el campo de la ciencia y de la técnica se han realizado progresos colosales.

Para explotar estos progresos industrialmente, las empresas han tenido que movilizar capitales cada vez mayores, dando lugar a un verdadero gigantismo industrial que, a su vez, tuvo dos consecuencias: -los “patrones”, únicos o principales dueños de sus empresas - según el concepto del siglo XIX-, desaparecieron, para ser reemplazados por administradores designados, no es su carácter de socios, sino en virtud de sus capacidades técnicas para el manejo de tales sociedades;

-por otra parte, el número de accionistas, se ha multiplicado en forma tal que, en Estados Unidos, por ejemplo, se ha podido hablar de un verdadero capitalismo del pueblo.

Como es de suponer, ante tales cambios se hizo necesario introducir en la estructura jurídica de las sociedades anónimas, modificaciones radicales, que no es el caso de detallar en esta nota. Cabe observar, sin embargo –como punto esencial- que, si bien ha variado fundamentalmente la composición de los capitales sociales, la sociedad anónima, tanto en Europa como Estados Unidos, ha adquirido cada vez mayor importancia como instrumento óptimo para movilizar el ahorro privado y público, poniéndolo al servicio del desarrollo económico.

Sin alcanzar en la Argentina la importancia que tienen en muchas otras naciones, las sociedades anónimas se desarrollaron, sin embargo, a tal punto que en la actualidad las principales empresas industriales y comerciales del país están estructuradas como sociedades anónimas. Todo el mundo reconoce, por otra parte, el papel que podrían –y deberían- desempeñar el desarrollo económico social.

Pero este papel no lo desempeñan, y ello por que en realidad las sociedades anónimas argentinas –salvo contadas excepciones- no han tenido éxito como instrumento de movilización del ahorro privado y público.

Para ilustrar esta situación, basta mencionar la cantidad de sociedades cuyas acciones se cotizan actualmente por debajo de la par.

Esto sólo hecho demuestra, pues, que la sociedad anónima argentina se haya en un estado de crisis.

Ahora bien, para poder salir de esta crisis, es indispensable conocer y analizar sus causas, que son a la vez múltiples y complejas; en efecto, radican tanto en la situación económica general como en las prácticas o fallas jurídicas del tipo de las que el proyecto de un nuevo régimen legal para las sociedades anónimas –actualmente en estudio- trata de remediar.

En conclusión de este primer editorial, indicaremos, pues, que esta Cámara –con toda la experiencia que tiene en la materia- se propone proceder al análisis imprescindible de las causas de la crisis señalada, con la convicción de que, a través de dicho análisis y de las sugerencias positivas que se presentará, sustancialmente a la “rehabilitación” de las sociedades anónimas argentinas.